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Cuando se pierde el valioso amuleto del sueño, se gana el aún más preciado
amuleto de la lección.
¡Muy buena frase! Y es que uno no se
debe de desesperar por haber fracasado o haber perdido un sueño, porque cuando
uno pierde un sueño, gana algo también muy valioso: la lección. Es por eso que
cuando uno pierde el enorme valioso amuleto del sueño, gana uno aún más
importante, el amuleto de la lección. Muy buena analogía, pues en el fracaso se
cambia un amuleto por otro y al final uno acabará consiguiendo todos sus
sueños.
