- Hay recuerdos tan dolorosos que lo mejor es
enterrarlos en el más profundo ataúd de nuestra memoria y obtener la lección
para que no se vuelvan a repetir nunca más.
Es cierto, hay
recuerdos tan funestos que lo mejor es enterrarlos en el ataúd más profundo de
la tierra de nuestra mente, pues son recuerdos dolorosos o desagradables y lo
mejor si no se pueden olvidar es minimizar sus efectos recordándolos lo menos
posible. Pero sobretodo y aquí viene la gracia es obtener la lección para que
no se vuelvan a repetir eso es de personas realmente inteligentes.
