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Quien está en el fin de sus días tiene que ser como un reloj de péndulo; debe
de dar cada dong con tranquilidad, amor y esperanza pero sobretodo debe dar el
último dong en la más dulce paz.
¡Excelente frase sabia! Y es que si a
alguien ya le quedan pocos días de vida, tiene que vivir como un reloj de
péndulo, debe de vivir sus últimos días en tranquilidad, lleno de amor hacia
los suyos y con la esperanza de que le vaya bien a los suyos e incluso soñando
con el paraíso, pero el último dong es decir cuando ya le quedan pocas horas de
vida debe de estar en la más dulce paz, pues uno se ha de marchar de esta vida
en paz. Genial analogía pues además de original es bella y profunda.
