- Dios no nos otorgó la bendición de poder olvidar
todo lo malo pero sí que nos otorgó la bendición de jamás olvidar lo bueno.
¡Excelente
frase! Y muy acertada, pues si bien Dios no nos bendijo con la capacidad de
poder olvidar todo lo malo, (hay recuerdos malos que nunca se olvidan) sí que
nos bendijo con la capacidad de jamás olvidar lo bueno, hay bellos recuerdos
que uno jamás olvida. La clave está en olvidar lo malo y quedarse con lo bueno.
