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Pisar la dignidad de un hombre es peor que pisar el más puntiagudo de los
pinchos.
Buena frase. Sí, pisar la dignidad de un
hombre es peor que pisar el más puntiagudo de los pinchos, pues quien ataca la
dignidad de un hombre se está buscando a un terrible enemigo, es por eso que
mejor no atacar la dignidad de nadie si uno no quiere salir mal parado. Para no
buscarse enemigos es mejor no pisar la dignidad de nadie.
