- El diablo aborrece la cruz por su santidad del
mismo modo que el malintencionado detesta al bienhechor por su bondad.
Sí, del mismo
modo que el diablo detesta la cruz por su santidad, alguien malintencionado
detesta a alguien que hace el bien solo por su bondad. Y es que el principal
objetivo del mal es destruir al bien, debemos evitar que eso ocurra y debemos
hacer con todo nuestro esfuerzo que el mal fracase. Cuando el mal fracasa el
bien sonríe de alegría.
