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La peonza gira del mismo modo que la cabeza de alguien despistado y ocurrirá
una de dos cosas, o la recogerá su dueño con éxito o se tambaleará, girará y
finalmente caerá en el olvido.
Del mismo modo que una peonza gira la
cabeza de alguien despistado gira y siempre ocurre una de dos cosas, o el
despistado olvida algo o al final cae en la cuenta y recuerda lo que en principio
había olvidado pues la peonza igual, o su dueño la recogerá con éxito o
finalmente caerá y yacerá en el olvido. Curiosa analogía.
